Hace unos días estuve en un concierto que me dejó con las emociones a flor de piel. Soy fanática de las bandas sonoras de películas y series (las considero lo más cercano a la música clásica «moderna») y este concierto fue un recorrido maravilloso, en vivo y directo, por las canciones más emblemáticas del cine hasta hoy.
Admito que de todas las canciones que tocaron esa noche, mi favorita de lejos fue la banda sonora de Interestellar. La razón obvia fue lo majestuosamente que fue ejecutada, tanto por el talento de los músicos de la orquesta, como por la experiencia que diseñaron en el escenario y la interacción que tuvieron con el público.
En un momento el director se voltea hacia nosotros, y con su batuta nos pide encender la linterna de nuestros celulares para unirnos al espectáculo. ¡WOW! Qué maravillosa forma de hacernos recordar que somos parte de algo más grande que nosotros mismos, pero que solo es posible ser parte de ello si nos unimos y encendemos nuestra propia luz…
La segunda razón, es más personal. Le contaba a mi esposo que esta película y su banda sonora se han convertido en mi himno sobre entender cuando hay que DEJAR IR por las razones correctas. ¿Te habías fijado que toda la película se centra en enfrentar a los personajes a renuncias extremadamente dolorosas pero necesarias?
Y ese es el punto más interesante a mi parecer… ¿Cuándo renunciar, irse, soltar, o rendirse es la decisión correcta? y peor aún, ¿Cuándo no nos estamos engañando al tomar esta decisión? ¿Cuándo no estamos huyendo de los problemas o creando excusas, como le pasó al Dr. Mann?

En un podcast Simon Sinek decía que la maravilla pero también maldición de los seres humanos es que tenemos la enorme capacidad de racionalizar cualquier decisión (buena o mala) para hacerla parecer la correcta. ¿Cómo no caer en esta trampa? Creo que esta frase da justo en el clavo:
“No te fíes de las cosas correctas que se hacen por la razón equivocada. El porqué es la base.” – Donald.

El gran PORQUÉ… Jummm. Admito que en mi juventud pensar en esto me parecía un ejercicio tan extraño como poco práctico. ¿Esto cómo me va a ayudar en el día a día? ¿Qué diferencia tiene saberlo o no? De verdad me lo preguntaba seguido.
Pero la vida se encargó de demostrarme su enorme valor. Conforme uno crece las decisiones se vuelven más difíciles y caen en áreas grises. No es evidente saber cuál es el camino correcto. ¿Alguna vez haz hecho el ejercicio de declarar tu propósito de vida? Conocer tu PORQUÉ, es como contar con una brújula personal que apunta la dirección correcta para ti. Si lo haces seriamente, tendrás una guía básica para que tomes decisiones en tu vida con más certeza. Lo que en ciertos casos, implicará renuncias dolorosas que de no tomarlas sería como fallarte a ti mismo.
¿Lo habías visto así alguna vez? ¿Que tu propósito es la base para tomar una decisión más elevada y consciente de cuándo renunciar?
Sobre esto y otros temas de crecimiento personal, se profundiza en mi programa de coaching de alto rendimiento. Si te interesa que te apoyemos a encontrar claridad en tu gran PORQUÉ, visítanos en www.underdoglatam.com







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